Ruven Afanador, tradición y vanguardia

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vanessa-paradisCon el sustrato digital y las posibilidades de internet la fotografía cambió irremediablemente. Se volvió más democrática, más práctica, se ensancharon sus posibilidades comunicativas, pero también se comenzó a perder la magia aquella que combinaba la luz con la química y la artesanía con el ojo mecánico de las cámaras. El blanco y negro casi desapareció y apreciar una fotografía en otro lugar que no sea una pantalla de computador, un teléfono o una tableta es una práctica casi desueta.
 

Por eso cuando asistí a la exposición de retratos del renombrado y talentoso Ruvén Afanador, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, no pude dejar de sentirme frente a la obra de un renacentista, de un artista clásico que aun concibe cada fotograma como una obra única, llena de sentido, en la cual conjuga una técnica transparente, de gran calidad con una estética vanguardista, que sin embargo está profundamente enraizada en la tradición del arte pictórico y, en especial, por lo menos en las obras de esta muestra, en la tradición del retrato fotográfico. 


A mi Afanador no me tenía tan convencido, algunas de sus fotografías de moda me parecían innecesariamente expresionistas, de una estética europeizante y un manierismo rebuscado. Pero la impresión que tuve al comenzar a recorrer la muestra de retratos en las paredes del MAMBO fue muy otra, estaba ante un grande, un artista consumado con un lenguaje personal muy desarrollado y un respeto y un manejo de la técnica fotográfica no solo impecable sino descollante. 
 

IsabelToledoVer esa serie de imágenes en blanco y negro colgadas en las austeras paredes del museo me llevó de nuevo a la buena fotografía, al arte del siglo XX. Desde la primera imagen, de la actriz británica Emily Blunt en muletas, se reveló un profundo cultor y conocedor del retrato, y tanto como a Irving Penn, a quien menciona como influencia Gloria Zea en su comentario de la exposición, me recordó al más grande de todos, a Richard Avedon y sus inspirados retratos en blanco y negro, el de Liza Minelli, por ejemplo, un perfil que recuerda el que Avedon hizo a la princesa Elizabeth de Yuogoeslavia. 
 

Pero Afanador va mucho más allá, desde retratos absolutamente intuitivos y emotivos como el de Vanessa Paradis, que acompaña esta nota, hasta imágenes fuertemente vanguardistas como la de la modelo Isabel Toledo o la del actor Willem Dafoe.


De ochenta retratos por lo menos setenta resultan soberbios, miradas únicas y personales. Valga mencionar el de una Britney Spears ultrasensual y madura, Patti Smith, árida y enérgica, Almodovar y Catherine Deneuve al mejor estilo de Penn. Sofia Vergara con ese aire de pin up deslumbrante y tropical… 


Solo dos retratos me parecieron interpretaciones equívocas del personaje, como miradas de extranjero a colombianos: el de un García Márquez de ruana, nada más lejos de él, parecía un contrasentido y definitivamente el de Ingrid Betancourt en trance de santidad, con todo y libro de oraciones en la mano, recién salida de su muy doloroso y sufrido trance. 


Una muestra de vanguardia sin duda, una gran exposición en un MAMBO desangelado que apaga sus luces a las 6 de la tarde los sábados. Sin embargo, casi sin excepción son imágenes sobrecogedoras, dueñas de una estética muy original y muy vanguardista que continua y ensancha los caminos del retrato fotográfico. Chapeau Maestro. 


@bennaro

Última actualización el Sábado, 01 de Octubre de 2011 16:27  

 
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